martes, diciembre 26, 2006
{Araña en la tina}
Tenía ganas de ducharme. Abrí la cortina y ví un habitante que me miraba extraño. Con sus ocho patas quería intimidarme. Tomé mi zapatilla que hace segundos había lanzando a la esquina del baño, y la aplasté sin piedad, sin queja ni escándalo; rápido y silencioso. Mientras el agua tibia me refrescaba, pensé que no merecía morir la araña que se quería duchar, y que casi idiotizado, reaccioné como un animal sin raciocinio. La pregunta es que si al fin y al cabo, los seres humanos, o quienes creemos serlo, tenemos la capacidad de pensar en lo que hacemos. La inteligencia a veces se filtra y se transforma en oxigeno que sale por las orejas. Pensaba en la mirada amenazante de la araña que quería bañarse, y la respuesta del que pretende saber lo que hace, del que escribe pensamientos volátiles.
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